11 Ene TRUMP: UN PATÓGENO TÓXICO PARA EL MUNDO
Donald Trump ha impuesto la ley del más fuerte. No necesita la legislación internacional, quiere petróleo y lo obtiene, quiere Groenlandia y la obtendrá.
El narcisismo, el racismo, la xenofobia y el nacionalismo blanco radical son componentes intrínsecos al nazismo y estos están ligados a la personalidad de Trump y a los más de 77 millones de estadounidenses que le votaron. La cosa es así: animar al pequeño fascista que llevamos dentro para que crezca y para ello es necesario convertirse en antisistema apelando a la «lucha contra las élites que humillan al pueblo con los impuestos y la corrupción. Añadiendo que la democracia es ineficaz porque no resuelve con rapidez nuestros problemas, necesitamos una autoridad que vaya por la línea recta sin perder el tiempo en debates y legislaciones, sobra el estado».
Así es el mundo que nos prepara Trump y los fascismos enmascarados: una guerra entre religiones, una guerra entre incompatibles, una guerra para que venza el más fuerte. Guerras en las que los bulos y las mentiras justifican las acciones. Netanyahu, Putin y Trump comparten esta visión y además animan a todas las naciones del mundo a sumarse o a ser colonizados.
Y en estas, los complejos militar-industrial de EEUU, Israel, Rusia, China, India, Turquía, etc. vendiendo armas a quien las pague y ganando dinero por un tubo. Las verdaderas élites son las que dirigen este proceso y una parte del pueblo se niega a reconocer esta gran burda manipulación sin atisbo de pensamiento crítico, lejos, muy lejos, de una mínima cultura científica.
En nuestro país, sobre todo en sectores de la gente joven masculina, se asume que “las mujeres acosan a los hombres, que no existe la violencia de género, que con Franco se vivía mejor, que hay que bajar impuestos a los ricos, que no hay que reconocer el cambio climático, que necesitamos acabar con la presencia del estado porque mis necesidades están por encima de cualquier cohesión social,…”.
Aún así, hay esperanza, los miles de jóvenes que se lanzaron a ayudar en la DANA son aire fresco y directo, pero se necesita mucho más. Una gran alianza humanística (doctrina basada en el ser humano como centro de todo) en la que los demócratas procedentes de diferentes culturas políticas y religiosas digan basta a esta imposición de los nuevos colonizadores y a la amenaza constante de los matones de turno. Esto va más allá de las confrontaciones domésticas, se trata de un conflicto mayor: el de la humanidad frente a la inhumanidad. Necesitamos movilizarnos con pedagogía, con la veracidad en las noticias, necesitamos acabar con el uso de las redes para la incitación al odio, …, con la convicción de que esta tarea es esencial para la vida de las personas. La sociedad humana que puebla nuestro planeta necesita protegerse de los señores de la guerra, de la verdadera élite que quiere repartirse el mundo a costa del sufrimiento de otras naciones y pueblos. No podemos permitirlo.
Juan Antonio Caballero Defez
Presidente de CAVE-COVA