¡Hasta aquí hemos llegado!

Opinión de Manuel Lubary en Levante-EMV. Escucha también aquí la entrevista en la Cadena Ser.

Desde la constitución del nuevo gobierno de la Generalitat Valenciana, en verano del 2015, fruto del «Acuerdo del Botánico» entre los partidos políticos del PSPV, Compromís y Podemos, nuestra entidad ha tomado una postura de sensata paciencia a la espera de que se encarrilasen los problemas fundamentales que padece la población con alguna que otra opinión crítica en función de los acontecimientos.

Tras un largo año y medio, desde entonces y a fecha de hoy, las alarmas empiezan a sonar con inusitada estridencia. Es más que conocido nuestras discrepancias con la actividad de la Conselleria de Transparència, Responsabilitat Social, Participació i Cooperació, y no precisamente por lo que están desarrollando, sino, más bien por lo contrario, por su ausencia de políticas de participación ciudadana. Desde el minuto cero, nos hemos prestado a la colaboración en el ámbito autonómico y la necesidad de una dotación económica para el desarrollo de nuestra actividad. Ha sido entendida como una falaz imposición de «¿Qué hay de lo mío?» y responden con insinuaciones de haber formado parte de la red clientelar de la anterior administración, en defensa de su nuevo concepto de transparencia. Ofensiva e inaceptable. Jamás hemos entrado en las disputas de reparto de cargos de las formaciones políticas tras alcanzar el citado acuerdo de Gobierno, pero si hay que entrar, entraremos, y más de uno se sorprendería del «juego de tronos» que hay detrás.

Pero esto va más allá de la concesión o no de una subvención. También solicitamos la constitución de un Observatorio para el fomento transversal de la participación ciudadana (tanto individual como colectiva) que cayó en saco roto. El resultado es que en la mayor parte de las Consellerías se detecta un déficit progresivo de participación de los ciudadanos y ciudadanas y de las entidades asociativas. Ningún asunto público de calado se debate o se consensua con las entidades organizadas. A lo sumo, cuando el cuerpo político y técnico elabora un borrador o reglamento, se cuelga en la página web para obtener la opinión de la ciudadanía a título individual. Y no es así nuestra concepción de participación ciudadana, ni mucho menos.

Nos causa honda preocupación y perplejidad las dudas que plantea el Consell sobre si la ciudadanía, tejido asociativo y administraciones están o no preparadas para iniciar el proceso de participación ciudadana. Para el movimiento asociativo ciudadano, especialmente el vecinal, el que desde hace más de cuarenta años, entendemos la participación como un proceso de propuestas, diálogo, negociación, acuerdos, y si se nos apura más, por la cogestión de los servicios públicos, respondemos que SÍ. ¡Hasta aquí hemos llegado! Y exigimos participar de todos los asuntos públicos, no de los que la Administración entienda que debamos opinar.
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