27/07/2015 / CAVE COVA / – Las vacunas: ¿salud o negocio? Por María José Navarro

Las vacunas: ¿salud o negocio?

Por María José Navarromaia

elperiodic.com – 27/07/2015

Estos días llevo entre manos la interesante lectura de una novela escrita por José Vicente García, en la que narra de manera muy especial sus recuerdos y vivencias en el hospital de la Malvarrosa, que por la segunda mitad del siglo pasado era un centro especializado en personas afectadas por la poliomielitis. En sus “Sueños de escayola” describe las vicisitudes de un puñado de niños con esta enfermedad y consigue trasladar al lector a esos años oscuros del franquismo, en los que una terrible enfermedad como la que él padecía se llegaba a convertir en una pesadilla para toda la familia, por la falta de medios técnicos, sanitarios y económicos, que les obligaba a largos desplazamientos y separaciones dolorosas.

La polio, como otras tantas enfermedades infecciosas y altamente contagiosas, se erradicó de nuestro país gracias a las vacunas, aunque en este caso, a pesar de que el inventor de la vacuna de la polio la ofreció gratuitamente a todos los países, aquí, en el nuestro, el dictador que teníamos en el poder, no consideró que fuera lo suficientemente importante como para hacer una vacunación masiva entre los más pequeños, por lo que durante los ocho largos años que pasaron desde la invención de la vacuna hasta que se suministró aquí en España, se llegaron a infectar casi quince mil personas.

Todo esto me lleva a reflexionar sobre vacunas y vacunaciones, ya que en las últimas semanas se está hablando mucho sobre este tema, que saltó a los medios de comunicación debido al fallecimiento del niño catalán por difteria, al que sus padres no habían vacunado por decisión propia y por algunos artículos aparecidos respecto a los supuestos efectos adversos de la vacuna del papiloma humano en algunas adolescentes, en los que se cuestiona si vale la pena asumir el riesgo de inocular una vacuna que no protege de todas las posibles cepas del virus.

Al mismo tiempo existe un debate abierto entre los pediatras sobre cual es el momento adecuado para la aplicación de la vacuna de la varicela, que el Ministerio de Sanidad acaba de anunciar que, en breve, volverá a incluirse en el calendario de vacunaciones, (cosa que algunos lo tachan de medida electoralista), rectificando así la decisión de la anterior ministra, Ana Mato, que la había retirado del mismo, sin unos motivos demasiado claros… Por cierto, la misma ministra responsable de las decisiones poco apropiadas en la crisis del Ébola.

En estos momentos, en nuestro país disfrutamos de un amplio calendario de vacunaciones, gracias al cual podemos considerar erradicadas enfermedades como la polio, la difteria, el sarampión o la tosferina, y se avanza en la investigación y la aplicación de nuevas vacunas para otras enfermedades, pero también debemos tener en cuenta el negocio que esto supone para las farmacéuticas, lo que en algunos casos nos hace dudar, a los usuarios de la sanidad pública, de la conveniencia de ciertas actuaciones. Puedo recordar la campaña que se realizó hace pocos años para la gripe A y que acabó siendo un esperpento total con un elevado coste económico.

Como ciudadana y usuaria (y defensora) de la sanidad pública, quiero pensar que los que manejan los hilos de nuestra salud, piensan en nosotros como en algo más que simples cobayas o consumidores de fármacos y, evidentemente, espero que la apuesta de las autoridades sanitarias sea siempre por la salud generalizada, por delante de otras consideraciones económicas, partidistas o mercantilistas, para que nunca volvamos a tener que vivir algo como la epidemia de la polio, que, aún teniendo la vacuna al alcance, no se aplicó por una mera cuestión de tozudez y menosprecio hacia la población.

 

 

 

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