15/09/2015 / CAVE COVA / VALENCIA / – Bochorno europeo Por María José Navarro

photoSiento bochorno e indignación por ser europea, por pertenecer a este conglomerado de países capitalistas, cómplices de EEUU e Israel, en los que parece que se nos han olvidado sufrimientos pasados y queda muy poca empatía hacia las personas que sufren en el presente, vengan de donde vengan.

No puedo concebir peor sufrimiento que el de un padre que ve ahogarse en las aguas amargas y saladas de la desesperación a sus hijos. Ante sus ojos y sin posibilidad de hacer nada más por ellos. Los acomodados ciudadanos europeos hemos podido compartir una parte minúscula de ese sufrimiento por la imagen impactante de ese niño sirio muerto en la arena de una playa, que unas horas antes había estado repleta de gente alegre, de vacaciones, con un futuro más o menos incierto, pero sin la sombra de una guerra acechando en cualquier esquina, sin la sombra de un terrorista decapitando inocentes, degollando niños, violando niñas hasta la muerte…

Guerra propiciada, qué duda cabe, por políticas indecentes e interesadas, capaces de auspiciar el nacimiento de grupos terroristas fundamentalistas solo por el hecho de tener un enemigo al que derrotar, una excusa para machacar a ciertos países que no nos interesa tener más que como enemigos.

¡¡¡Qué asco!!! Esta no es la primera, ni será la última…

Pero lo peor es que seamos capaces de dar la espalda a esto. Damos la espalda a los cientos de miles de damnificados por esta situación de la que somos responsables. Nos encontramos ante la crisis migratoria más terrible desde la Segunda Guerra Mundial y tenemos que escuchar los discursos caducos de nuestros cínicos políticos, que no están a la altura que las circunstancias requieren. Mientras en Hungría levantan un muro de espinas, en otros países barajan la posibilidad de ahuyentar a los refugiados con sus fuerzas armadas y aquí, en el nuestro, tenemos que escuchar el discurso cambiante de nuestro Presidente del Gobierno según los intereses de unas elecciones que tenemos a la vuelta de la esquina.

¡¡¡Asco, vergüenza e impotencia!!! Impotencia por saber que esos refugiados no van a tener unas condiciones mínimas en nuestro país. País que sigue manteniendo a sus “sin papeles” en los Centros de Internamiento de Extranjeros, denominados CIE’s, en unas condiciones de precariedad insoportables y vulnerando los derechos más básicos de las personas, como el de la privación de libertad por no tener el permiso de residencia.

Evidentemente, muchas cosas han de cambiar en este mundo, comenzando por poner fin a los conflictos armados que hemos propiciado. Pero mientras eso llega tendremos que hacer memoria y reencontrarnos con nuestros compatriotas, esos que tuvieron que migrar hace varias décadas en busca de un futuro mejor, para ser capaces de ofrecer algo más que unas palabras huecas a los que están por llegar.

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