06/09/2016 / CAVE COVA / VALENCIA – Por María José Navarro -Navidades electorales

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Por María José Navarro

Señoras y señores, no seamos hipócritas.

Las Navidades no nos gustan a la mayoría, así que no entiendo tantas vestiduras rasgadas a tenor del juego (más que calculado) de fechas, para que unas posibles terceras elecciones caigan, precisamente, el día de Navidad.

Si lo miramos desde el lado religioso ¡Pero si una gran parte nos declaramos ateos, o agnósticos y, si católicos, sin pisar una iglesia más que en bodas, bautizos o entierros…! ¡Pero si nuestro país es aconfesional…! ¡Pero si muchos y muchas estamos siempre hablando de que debería trabajarse la laicidad, para evitar muchos anacronismos como el que nos ocupa!…

Y si el prisma es desde el lado entrañable, tradicional y familiar de estas fechas, tampoco vamos a poder justificar que nuestra mayor ilusión sea la de juntarnos con la familia y liarnos a comer y beber como si no hubiera mañana… aunque de ser así, nada nos impide irnos de excursión, después de los turrones y el cava, al colegio electoral…

¿Os imagináis? La abuela fiel votante del PP por miedo a que le quiten la pensión, pero sin quererse enterar de que esos a quien vota se están gastando el fondo de pensiones de todos, yendo a votar con esa nieta díscola, que lleva rastas y que encima vota a Podemos, con el yerno, socialista de toda la vida porque su padre también lo era, con un hijo de estos que no se van de casa ni con agua caliente, y que, por probarlo todo, se ha hecho de Ciudadanos, aunque nunca en su vida ha leído un programa electoral, y con la hija que, a base de escuchar las discusiones familiares que se organizan cada vez que se juntan, ha decidido pasar de todo y abstenerse de votar, por aquello de que a ella la política no le va, aunque le encanta ir a comprar a los centros comerciales en domingo, sin darse cuenta que ella también juega a la política neoliberal cada vez que lo hace…

Ya me estoy imaginando unas escenas navideñas al más puro estilo Berlanga… con familias achispadas hablando de política, que tal vez aprendan algo unos de otros, que tal vez sean capaces de cambiar el voto de la abuela y hacer votar a la abstencionista… puede ser muy divertido votar el día de Navidad. Vamos, que estoy dispuesta a presentarme voluntaria para presidir mesa, si hace falta.

Porque estoy cansada. Muy cansada de estar en permanente estado de cabreo, cansada de sentirme engañada, cansada de líos y chanchullos.

La última vergüenza ha sido la designación del exministro Soria, como director ejecutivo del Banco Mundial, organismo público que pagamos todas y todos. Este señor es el mismo que le puso precio al sol, yendo al revés del resto de países de nuestro entorno, que, por el contrario, han incentivado las energías renovables, y también es ése que fue obligado a dejar el gobierno hace solo unos pocos meses tras aparecer involucrado en los papeles de Panamá. Pero ¿estamos locos o qué? ¿Este disfuncional gobierno se piensa que puede engañarnos a todos? ¿De verdad la mayoría de los españoles y españolas queremos esto?

 

Yo, desde luego, no.

 

http://www.elperiodic.com/opinion/picos-pardos/5648_navidades-electorales.html

 

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